Gripe aviar en Perú: el costo invisible para millones de animales

En julio de 2026, el Perú declaró una emergencia sanitaria nacional tras confirmar nuevos brotes de influenza aviar H5N1 en Lima. La respuesta del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA)  incluye vigilancia, cuarentenas, restricciones al traslado, vacunación en determinadas zonas, medidas de bioseguridad y la eliminación de todos los animales ubicados dentro de los focos afectados. Esto último suele recibir mucha menos atención que las consecuencias económicas de la enfermedad, aunque afecta directamente la vida de miles de animales.

¿Qué ocurre con los animales cuando aparece un brote?

Cuando se confirma  un brote de influenza aviar, no mueren únicamente los animales que enferman por el virus. Otros, incluso si no presentan síntomas, son matados como medida de control para intentar frenar su propagación.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), desde 2022 cerca de 600 millones de aves han sido sacrificadas en todo el mundo para contener la influenza aviar. Para dimensionar esa cifra: equivale a casi el 90 % de toda la población de América Latina y el Caribe, que en 2026 ronda los 672 millones de habitantes.

Hablamos de cientos de millones de individuos: gallinas, pollos, patos y otros animales que enfermaron o fueron matados para detener la propagación del virus.

En el Perú ocurre lo mismo. La emergencia sanitaria vigente establece que deben eliminarse todas las aves domésticas ubicadas dentro del foco. En Cañete, SENASA informó que se realizó lo que se denomina oficialmente “sacrificio sanitario” de todo el grupo afectado. Es decir, los animales fueron matados como parte de las medidas de control.

Un pollito blanco, demacrado y desplumado parado sobre un montón de pollos muertos.
La industria avícola es cruel y a menudo lleva a que los animales vivan en condiciones miserables. Crédito: Wikimedia.

¿Cuántos animales están siendo matados en el Perú?

No lo sabemos con precisión. En la información pública que hemos podido revisar sobre los brotes de 2026 no encontramos un reporte consolidado que permita saber cuántos animales murieron por la enfermedad y cuántos fueron matados posteriormente como medida de control.

Lo más grave: tampoco encontramos información pública sobre qué métodos se utilizaron para matarlos en estos brotes.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, antes OIE) cuenta con estándares internacionales específicos para la matanza de animales durante el control de enfermedades. Estos establecen que los procedimientos deberían minimizar el dolor y el sufrimiento y ser supervisados por personal competente. La OMSA señala además que, una vez terminadas las operaciones, debería elaborarse un informe que describa los métodos utilizados y sus efectos sobre el bienestar de los animales.

¿Qué métodos está usando SENASA en el Perú?

Los estándares de la OMSA contemplan diferentes métodos según las circunstancias y el número de animales. Entre ellos están la electricidad, el uso de dióxido de carbono (CO₂) o mezclas de gases, la inyección de sustancias letales para grupos pequeños y, bajo determinadas condiciones, la dislocación cervical. Sin embargo, estos métodos no garantizan la ausencia de sufrimiento. La propia OMSA advierte que el CO₂ no provoca una pérdida inmediata de consciencia y que las concentraciones elevadas pueden generar aversión y dificultad respiratoria antes de que el animal quede inconsciente.

Que estos métodos existan en los estándares internacionales no significa que sepamos cuáles está utilizando SENASA en el Perú. Por eso es razonable exigir respuestas concretas: ¿cuántos animales están siendo matados?, ¿mediante qué métodos?, ¿cómo se evalúa su bienestar durante el procedimiento?, ¿se documentan los resultados? La transparencia es parte fundamental de una respuesta sanitaria responsable.

La salud de los animales también es salud pública

La influenza aviar evidencia algo que durante demasiado tiempo hemos tratado como si fueran problemas independientes: la salud humana, la salud de los demás animales y la salud de los ecosistemas están conectadas.

La Organización Mundial de la Salud señala que más del 60 % de las enfermedades infecciosas emergentes reportadas globalmente proceden de animales, tanto silvestres como domésticos. Su enfoque de Una Sola Salud o One Health reconoce precisamente que proteger la salud requiere abordar conjuntamente estos sistemas.

La OMS también identifica la agricultura, los sistemas de cría de animales, el comercio de animales, el cambio climático y la transformación de hábitats entre los factores humanos que pueden crear nuevas oportunidades para la aparición y propagación de enfermedades.

Esto significa que el bienestar de los animales debe formar parte de cualquier estrategia seria de prevención.

Un pavo blanco de pie sobre una pila de pavos muertos.
La industria cárnica es cruel y a menudo lleva a que los animales vivan en condiciones miserables. Crédito: Wikimedia

Lo que debemos exigir a nuestras autoridades 

SENASA ha establecido medidas como vigilancia epidemiológica, vacunación en determinadas zonas, restricciones al movimiento de animales, cuarentenas, limpieza, desinfección y fortalecimiento de la bioseguridad. También exige que se notifiquen los signos compatibles con la enfermedad.

A la par de lo anterior, necesitamos mayor transparencia sobre el número de animales afectados y matados, los métodos utilizados y los estándares de bienestar aplicados. También necesitamos políticas de prevención que incorporen la salud y el bienestar animal como parte del sistema de salud pública.

No hablamos solo de proteger una actividad económica o garantizar el abastecimiento de alimentos. Se trata también de evitar que miles o millones de animales enfermen o sean matados para controlar una enfermedad que ellos tampoco eligieron. En especial si se trata de una política pública que implica matar animales. Cualquier acción relacionada  con la vida de seres sintientes debe ser ejecutada con responsabilidad y transparencia, de lo contrario, no se está cumpliendo con prevenir y proteger.

La gripe aviar no debería preocuparnos únicamente cuando representa un riesgo para las personas. Lo que les ocurre a los animales también importa, y con tu voz podemos pedir que esa parte de la historia deje de ser invisible. Conoce cómo sumarte al trabajo de Compromiso Verde en nuestra página de voluntariado.

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